Bubbles

Ser feliz, no es tener plenitud y total certeza en todos los aspectos de la vida, ser feliz es tener con quien navegar mares de lágrimas y risas, de cosquillas y sueños, ser feliz es contar una a una sus pecas y acariciar sus cicatrices. Ser feliz es decir tonterías en medio del alcohol, es ver colores donde no los hay y ver triangulos moverse en el cielo sin ninguna explicación lógica mas que la imaginación. 

Hace poco sentado en un andén miraba sus ojos embriagados, embriagados de felicidad, y no hay jabón ni burbujas que puedan explotar exitinguiendo el helio de mi alma, porque cada vez mas está llena de momentos risas y alegrias. No importa cuantos días, horas o minutos deje de perderme en esos ojos, mi cabeza siempre está recordando ésa pícara mirada, como si algo estuviera tramando a mis espaldas.

Solo se que dentro de mi cada día se infla mas el alma con las ganas reposadas de vivir, escribir dibujar y sollozar. 

Sea jugando a las escondidas entre personas desconocidas y conocidas de rojo o corbatín, de faldas o pantalón, mis ojos siempre encuentran la forma de encontrar los suyos gritandole a los labios fuertemente para que sonrían y a los cachetes para que se sonrojen. Eso es felicidad, saber que no se está solo, y tener un alma compañera en la cuál pensar y crear mundos maravillosos a partir de ella. 

Juan Esteban Uribe Duque. 

Just a little spark of sun in my eyes!

- Dónde has estado metido todo éste tiempo?- 
me preguntas suavemente, sin saber la respuesta se que he estado incrustado en tus sueños, buscándote, esperándote. 
Escondiendome detrás de corazones rotos y almas negras, compulsivas y tóxicas. En ojos sin sentimiéntos y profundas decepciones. 

Llegaste de repente en flasheos de cubiertos, telas y repetidas cosas rojas, para mirar dentro de mi alma y querer reparar los baches que hay. No para llenar vacíos ni pegar con cinta viejos pedazos, sino para construir un alma nueva. Sin saber si el tiempo está de nuestro lado me lanzo de un paracaidas sin emergencia, sin instructor, así tal cual la vida me atropeya, sin saber si es correcto o inusual, sabiendo unicamente que en tus ojos y tu cabeza me pierdo cada vez que no me dejas hablar. 

Podemos medir el tiempo en horas, minutos, segundos, meses y años, no se cuántos de estos han pasado ni pasarán, solo he contado las veces que bajo el sol mis ojos te has atrevido a mirar y las veces que palabras te has acercado a susurrar. Y sin querer mi alma ilusionar suelto el teclado porque ya empecé a cursimente rimar. 

Juan Esteban Uribe Duque.